Ebrard denuncia «intencionalidad política» en reportaje del NYT



Ebrard acusó el NYT de tener “intencionalidad política” y de haber “ignorado” el documento de 15 cuartillas que su equipo le envió en respuesta a un cuestionario, en el que echaba la responsabilidad del colapso a la supuesta falta de mantenimiento de la Línea 12 durante el gobierno de Macera.

Las reacciones del canciller Marcelo Ebrard Casaubón y de la jefa de gobierno capitalino Claudia Sheinbaum Prado al reportaje sobre el colapso de la Línea 12 del Metro el pasado 3 de mayo que el New York Times publicó hoy en su portada exhiben la tensión que existe en el entorno del presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a los costos políticos de la tragedia, principalmente entre estos dos aspirantes a la Presidencia de la República en 2024.

Así, mientras Sheinbaum negó públicamente que su equipo haya filtrado información al diario neoyorquino, Ebrard acusó el New York Times de tener “intencionalidad política” y de haber “ignorado” el documento de 15 cuartillas que su equipo le envió en respuesta a un cuestionario, en el cual echaba la responsabilidad del colapso a la supuesta falta de mantenimiento de la Línea 12 durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera.

“Aquí las respuestas dadas hace unos días a The New York Times respecto a reportaje sobre Línea 12. Como podrán ustedes observar fueron ignoradas por completo”, planteó Ebrard en sus redes sociales, y agregó que “una vez conocido el peritaje a cargo del Gobierno de la Ciudad les compartiré también mi valoración de aseveraciones técnicas e intencionalidad política del texto”.

Ebrard adjuntó la carta que envió a Maria Abi-Habib, jefa de la oficina del New York Times en México, el pasado 3 de junio, en la que elogió el proyecto de la Línea 12, negó cualquier irregularidad de su parte, y afirmó que “resulta por ejemplo, imposible saber si la administración del Dr. Miguel Ángel Mancera realizó toda la labor de mantenimiento requerida en casos de sismos de cierta magnitud, o si los trabajos efectuados después del sismo se realizaron de la manera adecuada, dado que una importante cantidad de documentos fueron reservados”.

“Las preguntas que formula su medio, en algunos casos, parten de premisas falsas o parecieran sugerir conclusiones o asumir una postura adversarial”, se quejó Ebrard y, al concluir su carta, solicitó “formalmente sean incluidas todas las precisiones formuladas en las respuestas”.

En su reportaje –ampliamente comentado y retomado en el país– el New York Times atribuyó las graves fallas en la construcción de la Linea 12 a Ebrard y a Grupo Carso, la empresa constructora de Carlos Slim Helú; documentó cómo el gobierno capitalino tomó malas decisiones para que la obra estuviera terminaba antes de concluirse el gobierno de Ebrard, quien aspiraba a lanzarse como candidato del PRD a la presidencia de la República.

Ebrard acusó el New York Times de tener “intencionalidad política” y de haber “ignorado” el documento de 15 cuartillas que su equipo le envió en respuesta a un cuestionario, en el cual echaba la responsabilidad del colapso a la supuesta falta de mantenimiento de la Línea 12 durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera.

La carta dirigida al NYT

La respuesta de Ebrard al New York Times, con todo y sus expresiones de enojo, fue difundida por el equipo de trabajo de la Cancillería y enviada a los reporteros que cubren los asuntos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), para arreglar la muy dañada imagen del canciller en su proyecto presidencial de 2024.

En su carta al medio de referencia en Estados Unidos, Ebrard negó sus responsabilidades personales y las de su gobierno en las deficiencias en la construcción de la Línea 12, planteó que todas las observaciones y auditorías fueron solventadas, aunque sí reconoció que no hubo un Plan Ejecutivo –pero afirmó que aquella “es una práctica común en grandes obras de ingeniería en el mundo”–.

Aparte, Ebrard negó haber exigido que se terminara la obra lo antes posible para propulsar su proyecto presidencial, pues dijo que “la inauguración de la obra tuvo ocasión el 30 de octubre de 2012, casi cuatro meses después de la elección presidencial de Enrique Peña Nieto” y que “desde noviembre de 2011, decliné cualquier aspiración a una candidatura y expresé mi apoyo al ahora presidente, Andrés Manuel López Obrador”:

Ebrard también dijo al New York Times que enfrentó “la cacería política” de Peña Nieto y Mancera, y sostuvo: “el primero me imputaba, falsamente, de haber filtrado información que derivó en una serie de reportajes periodísticos que descubrieron la trama de corrupción conocida como “la Casa Blanca”.

Horas antes, Sheinbaum había negado categóricamente que su equipo había filtrado información al New York Times –al que tachó de medio “que ha buscado confrontar a la 4ta transformación”–, en respuesta tácita a las acusaciones del grupo de Ebrard según las cuales funcionarios del gobierno capitalino aprovecharían el colapso de la Línea 12 para enterrar la ambición presidencial del canciller y dejar el camino libre para Sheinbaum.

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